viernes, 4 de abril de 2014

"Chulo" Vargas.

Tu, Julio Vargas, sombrero de paja y chimú llanero en los dientes. 

Para ti, ser de la nada, que te pegaste "rolitranco" de borrachera a base de Cucuy y esos cigarrillos Cónsul que saben a mierda. 

Es a ti poeta de Sanare, que de chulo te tildan tus amigos, pero sin saber el valioso abrigo que emite tu nobleza. Tu que ordeñas la miseria cafetalera que devasto el gobierno y tus manos desgastadas son la prueba del optimismo que aún existe, aunque en la mente de tantos, dicho optimismo vaya de "downhill". 

Es para ti, que vas desde Quibor hasta Bocono cantando tus canciones que no le gustan a nadie, sin saber que tus cantos del alma, a los Camorucos has de rociar con tenue misericordia.  

Tu, Julio Vargas, machista buena vibra, poeta de la mala vida, presentándome la hospitalidad de la tierra guara en ese corto trayecto de mi viaje e inundando mi libreta con tantos apuntes desde tu esencia.

 Así es, chulo Vargas, ganándote el Nobel de la literatura campesina con tus citas cafetaleras y tus amores vagabundos de cada pueblo. Así que tu chulo Vargas, no morirás jamás a pesar de tus 68 años de edad y tus pésimas condiciones de salud, porque aquí te tatúo en este relato, como el poeta guaro más prestigioso del siglo XVI, larga vida y así como dices "Pa' lo yermo, matayerma". Fue un placer. 

Esto no es alma llanera, esto es poesía para los olvidados, para los que viven y nunca morirán, pero dado a la banalidad que se respira en la ciudad, nunca conocerán.

Eduardo De Abreu Wolfmann.
En pro a la humanidad. 

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