Silencio en el misterio entre el desprecio y el recuerdo, silencio sepulcral frente a la muerte de un pasado que hoy te hace pagar un precio de rencor y de fobia donde lo que se amo alguna vez hoy ya se odia. Esta es la hoba el tiempo muerto de los que agobian callado en el interior de su memoria, este es el laureo con púas, que decorada y adorna la incomprensible sepultura de rabia-euforia de sonrisas hipócritas y alegrías-amargura que pintan manchas ocultas detrás de las líneas más pulcras.
El campo santo esta tan lleno y vacío estas sólo tu sin un sonido que te escuche que luego flota en las fauces del viento y huye. Este es el día del velorio más dulce como la melodía de arpegio que en un sueño te ruge mientras el desprende el vuelo masgetuoso de una urna; este es el día de la muerte de memorias cándidas donde no hay risa, ni emoción, pero donde tampoco hay tampoco lágrimas, aunque existe una suave tristeza que acaricia una mejilla y quiebra la armonía como la estatua de un ángel sin cabezas, la arena del reloj se acaba, el caudal se seca y el jurado se levanta del estrado las estrellas suben y junto a ellas lo hace el ocaso de un recuerdo blando.
Un susurro en la penumbra del olvido, ¿Cuanto cuestan tus recuerdos? ¿Cuanto pesan las páginas de ese libro caducado que escribimos? Con las viseras marchitas de un terreno baldío, donde no habita sino lo que un día fuimos, valen lo que duela pensar en lo que pudo haber sido, valen lo que cuesta aceptar que ya no están y ya se han ido, quizás su valor es mucho o mucho menos pero siendo ingratos o buenos permanecerán anclados por el tiempo y enterrados porque sólo son recuerdos, pensamientos sin dueños de aquellos leves de un sol que no siento y que se ahogan resentidos entre los brazos de un silencio. Este es el cofre armónico de risas perdidas y sentimientos de soledades turbias, de rencor, compasión, amor, odio y lo más frío del desprecio, aquí se guarda lo que hiciste, lo que debes, lo que amas, lo que amaste, lo que alguna vez sentiste, lo que fuiste, lo que tienes (lo que quisiste tener y no pudiste). El amanecer más claro y el atardecer más triste o los días más complejos junto a las noches más simples; no se muestran pero siempre están ahí perpetuamente simulando que no existe, porque sólo son memorias, sólo es tu pasado es lo que el viento se llevo y permanecerá guardado bajo llave y colocado en un rincón de tu existir, un rincón tan cálido como un amor sin fin, pero tan frío como el paso de la soledad vestida de trapo caminando lentamente y dirigiéndose hacia a ti.
Son sólo recuerdos muertos que sonríen por un canto y se esparcen lento como el tiempo o el dolor de un llanto, son trazos tenues de una vida envueltos por un manto que de conservan muertos y permanecen muertos por siempre muy dentro de ese ataúd de cuarzo.

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