lunes, 9 de diciembre de 2013

Buscare hasta que llegue.

Busco debajo de un Jade, como se escapa ese bendito gesto, en el que haces añicos tu nariz al sonreír.

Busco debajo de un Zafiro, un repertorio de detalles de aquel momento en que te descubrí, cual primer regalo de papa Noel que con el pasar se hace trizas y solo nos cautivaba el regalo mas actual, ese que no pasa desapercibido en tu caminar cada mañana.

Busco debajo de un Ópalo, donde esconder mis inquietudes al verte, el comportamiento zascandil que deje anclado en mi niñez, solo tu me haces cronometrar tal déja vu.

Busco debajo de una Esmeralda, donde guardar la melodía que sintoniza tu alma, ese "Für Elise" que recita la bagatela de tu nombre, para que se convierta en el soundtrack de mis noches insomnes. 

Busco debajo de un Rubí, tu sencillez, para darle vida a cualquier playa, así podemos privatizarla de tus miedos y mi mal humor, como también hacerla publica para esas gaviotas que se fugan en el viento y nosotros queremos contar.    

Busco debajo de un Zircón, tu voz tan bonita, que escuche tan alegre en las albas de Noviembre, pero tan distorsionada en las nieblas de Octubre.  

Busco debajo de una Cuarcita, los centímetros exactos, de la distancia del lunar liliputiense que se centra en la parte inferior derecha entre tu boca y tu quijada, para así firmar un decreto e invadirlo de besos, poblarlo de cariños, solo debo advertir que se abstenga cualquier parlamento de una prevaricación, mi lucha sera inviolable.

Busco debajo de una Caliza, ese color granate de tu imaginación, para así aplicar la mezcla sustractiva con mi gris interno, para por la tarde cuando nuestras preocupaciones culminen, sentarnos en las nubes, cerrar los ojos, transpirar nuestros sueños y burlarnos ratos enteros de las imperfecciones de la orbe. 

Busco debajo de un Basalto, quemarme las manos, un golpe de suerte para así correr y leerte un Date Cuenta, para que comprendas que mi búsqueda es infinita porque de ti se trata. 

Eduardo De Abreu Wolfmann.
Punzante del corazón. 


viernes, 29 de noviembre de 2013

"El muertico".

Quiero colorear sonrisas, teñir la acuarela y sacarle punta fila al creyón, expandir de alegrías una especie terrenal que con flu y corbata en un estado tan exaspero van olvidando la esencia más nutritiva de la vida, quiero dar un suspiro a los olvidados, madre, me siento tan escaso de herramientas y tan lleno de valor, padre, el sentimiento me afloja... No se puede vivir en tanto solipsismo, cada gota de sudor que dejaste en mi ser, cada cayo en tus manos (que me posaron, me alimentaron y me levantaron) te la repondré, padre, hoy quiero ser una golondrina en los vientos de la memoria, de esa memoria de los que nacieron sin suerte, de los que nacieron sin un hombre tangible como tu, de los que nacieron con una oportunidad en el suelo rota en pedacitos, padre, nuestro país se esta cayendo, el abono de la tierra de estas personas ya no es natural, escucho un dialecto diferente al nuestro (Venezolano) que les dan órdenes, que los oprimen. Las importaciones facturadas por el esfuerzo de esta gente no les esta dando el fruto que merecen, me consta el trabajo de estos nobles trabajadores y se me hace inefable como seguimos en una penuria alimentaria por debastecimiento si la mano campesina se encuentra en abundancia. Al igual que tu, ellos tienen esos pichonsitos que alimentar, que educar y armarlos con el suficiente restaño para que cuando crezcan no repitan un "Quiero ser como tu".                       

Ellos tan nobles, la sociedad en la que me voy desenvolviendo es tan acomplejada y misantrópica, que me siento afortunado de que hoy sea 11 de mayo y tras 19 años de mi nacimiento, este a millas de ese caos capitalino, que de otra manera vuelva a nacer, con diferentes madres que me alimentaron en el transcurso de esta semana, con diferentes hermanos que tuve la oportunidad de escoger y seleccionar para que sean parte de esta travesía junto a mi, con diferentes padres, que me aportaron un lugar donde dormir, a pesar de mi presencia ignota y sin saber intuición de mi velada por esta cálida llanura, con un rió que fue la fuente de mi bautizo, apadrinado por un perro que estaba solo y me encontré en el camino, el decidió acompañarme, apalmado por unos guías de muy corta edad y poca niñez que me abrieron las puertas de este hermoso recinto, ellos dan el amen y con su inocente risa la misericordia de mi nuevo renacer, un camuruco con raíces de nirvana, que representa a través de la historia de este pueblo la fuerza y entrega que cada una de estas madres (mis nuevas madres adoptivas) deposita en su hogar en un "pa' lante" aunque "la vaina este tan jodida", mi palabra no es suficiente y ya me siento incapaz, pero si es mi mas sincero método de afecto y agradecimiento a todas estas personas que aun sospecho si son de otra galaxia, porque no las reconozco parte del vil mundo en que abito y que de una manera u otra le abrieron la puerta a todos estos desconocidos sin saber tal consecuencia sensibilatoria que causaron en tantos corazones faltos de realidad.

Dejo como testigo estas lineas, como juez mi nombre y apellido, como instrumento ese cuchillo que fue útil para abrir las arepas con las que me alimente cada mañana y empezare por quitarme el corazón, dejarlo enterrado frente al camuruco y en su tronco amarrar sueños e ilusiones, con la intencion de esperar mi regreso, para llegar hasta allí, desterrar de nuevo y colocar el corazón en mi pecho, luego encontrare cual perro viva en soledad, para marchar de nuevo al rió.

Nota del trabajo de campo (2013). San Carlos de Cojedes, pueblo "El muertico".

Eduardo De Abreu.
En pro a la humanidad.



martes, 26 de noviembre de 2013

Te vi caminar a solas.

Sentí vértigo al cruzar la calle                   
Necesite protegerte o escuchar tu vos en la acera de enfrente que me señale         
Lo lindo de la vida sin recurrir a mis quimeras pasajeras                                     
De nuestros nombres tallados en pulseras,
Es irrevocable que me sigan preguntando por ti en la bodeguera 
                                                 
Así sigo andando por la autopista de los meses que me insisten en ofuscar,
Que en una puta cuadra,
Mi nombre con todo el sentido de tu vida vuelvas a pronunciar.

Eduardo De Abreu Wolfmann. 
Punzante del corazón. 


Art: Luis Martinez.

martes, 12 de noviembre de 2013

1/2 En la ciudad.

Desde una prodigiosa madrugada, desde cualquier luna llena, Caracas, cualquier fecha.. 

Me encontraba allí, buscándote en mi necesidad de refugiarme en ti, cual miserable buscando un golpe de suerte. La ciudad se estremece cada luna más en un caos peculiar, vampiros andaban borrachos de vasos sanguíneos por Bellas Artes, hombres alados caían en espiral en la plaza Bolívar de Chacao, ratas con hambres acechaban sobre los indigentes de la Baralt, Piratas gruñones taxeaban por las vías de Las Mercedes, todo mientras intentaba encontrarte. ¡Por favor! Llévame a donde tu sabes...  

Y es que camine cuadras enteras con un sabor amargo a ron que derramaba en sorbos sobre mi barba e impregnado al olor de los cigarrillos, recitando mi más sublime credo interpretado a la apología de tus pecas, sabes muy bien sobre mi vulnerabilidad en luna llena.. Y la furia que desata hoy la ciudad no es casual, esta cosmopolita esta penetrando radicalmente aquel punto débil y en los rostros de todos estos infelices (a los cuales me incluyo) se evidencian en su máxima expresión la mas vil y vorágine sensación, transpirando más allá del odio, es el contraste más gótico de nuestra alienación a la condición social establecida. Entonces dime... ¿Donde estas?.

Alojame hacia mi escondite favorito que va en dirección entre tus piernas, quiero succionar tu nombre, dar mi más preciso tacto a ese quien eres, exhalar tu suave aliento, dulce, armonioso, húmedo que alimenta mi vida miserable, desgarrar en círculos tu espalda, sentir tu respiración desgastada privando mi pecho en llamas. Y cuando el sol se anuncie quemándonos los ojos, con la fresca brisa de la mañana que va alejando el ardor, el alba se empezara a despedir de a poco, la asquerosa rutina diurna da inició, un renacer de todo un porvenir abre la ventana y e allí donde conseguiré mi intento de darte un beso en el centro de tu frente indicando un buenos días, pero tan solo despiértate y vete, que yo quiero seguir soñando.

Eduardo De Abreu Wolfmann.
Metafórico.

Art: Luis Martinez.

jueves, 17 de octubre de 2013

La tierra esta llena de fieros leones.

La franja de gaza y su genocidio Palestino están bajo el control de Israel después de la guerra de los seis días en 1967..

Las ciudades palestinas se han convertido en prisiones, privadas en sueños, ansiando libertad, su único eslogan es la resistencia, los programas educativos se han radicalizado e importa mas enseñar a un niño a disparar, que enseñarle a reír... ¿Quien es el culpable? un tal Yahveh, quien tiene una suma de genocidios a su nombre mucho mas grande que Hitler, Mao Zedong y Stalin.

Pleno siglo XXI y aun se disputa una guerra entre Sunitas y Judios, los mismos que fueron victimas del Holocausto, los mismos que en 1940 y mas adelante fueron David y ahora asumen un rol de Goliat, con el pie de seguir interviniendo en esta sociedad Sunita, invadiendo sus territorios y a lo que me inspira a maldecir.. El arrebatamiento en los niños de sus mochilas, juguetes, su medio natural, como ser el jardín de infantes y el colegio (Que son usados para materializar dichos fines).

El lanzamiento de piedras se ha hecho deporte extremo, en sustitución de "pintar cañitos" y gambetear un rato con los amigos en una tarde futbolera luego de hacer la tarea o no hacerla porque jugar al fútbol siempre es mas divertido. Mira que ya los niños, no son niños, si no maquinitas humanas, nacidos y preparados para matar en honor a su tierra y a su religión, culturizados en defender sus raíces que desde hace 50 años esta privado en libertad y cada vez es victima de ataques bélicos provocando heridos y muertes cada año. 

Maldigo hasta que la voz se me desgaste a todo ese sistema de conveniencia que le roba la chupeta a estos niños inocentes y le entregan una pistola, maldigo hasta que sea suficiente a quien exilia de su casa a otro ser humano sin derecho a prorroga pisoteando su cultura, su religión, minimizando su dignidad, maldigo al cobarde que utiliza balas contra quienes apenas se pueden defender con piedras. 

No se trata de un fin político, es una inquietud que me vino del alma, que he soportado y ha estallado sin poder hacer nada, como buen católico sin moral y sin iglesias que soy, profeso una oración y al finalizar un ¡Palestina libre! que trascienda fronteras en honor a los que murieron por su país y a los que aun resisten de pie con la fe de poder soñar y sumergirse en la quimera de la libertad.                         

Esta nota va dedicada a James Miller periodista británico que perdió la vida en el 2003 intentando comunicar este antecedente anti planicie en Gaza, a mis amigos de tradición Sunista en Venezuela, a quienes como yo deseamos una Palestina libre, un mundo sin represión y a todos los niños del mundo.

Eduardo De Abreu Wolfmann.                     
En pro a la humanidad. 

Art: Luis Martinez. 

martes, 15 de octubre de 2013

Date Cuenta.

Así como cuenta se dio Adán que dos costillas no bastaban para alcanzar la felicidad y con la mutilación de una le daba vida al mejor ingenio del mundo.. Allí de donde provienes.

Date cuenta, así como Cortázar encontraba a Maga sin buscarla, sólo un par de bicicletas y el cielo de París bastaba, ese cielo del que fuiste espectadora sin mi. 

Date cuenta, que hay una guerra entre dos, un intelecto con ganas de aprender de ti, de tus mañas, tus defectos, lo que te hace ser, tu esencia, tu sencillez y lo más preciso encontrar la receta de eso que te hace tan adictiva en mis neuronas, en mis acciones VERSUS un corazón delator que estalla de incapacidad, de timidez y de falta de coraje. 

Date cuenta que reservo mi mejor pintita y mi más colorido humor para que tus ojos posen un rato sobre mi mayor intento. 

Date cuenta que regenero años de mi edad cuando estoy contigo, joven y apasionado como fui antes de tener ese accidente cósmico y a su vez terrenal con la realidad. 

Date cuenta que cuando concluyo en dormir y dejar de pensarte sigues manifestandote, vestida de amarillo en el subconsciente de mis sueños del término R.E.M. 

Date cuenta que mi rebeldía en días tan grises se minimiza y empiezo a profesar paz transpirando nostalgia en cada calle que te pienso.

Date cuenta, que cuenta yo me di, que cada día que te conozco no me arrepiento de darme cuenta que hay un corazón que sólo rinde cuentas a ti. 

Date cuenta que detrás de cada canción, hay un mensaje oculto para ti. 

Pero también date cuenta que no se trata que te des cuenta. Allí estarían mis misterios perdidos, desgarrados y previstos, nunca medirás el tamaño del cariño que guardo por darte, pero si mis impresiones, se trata que te des cuenta que sólo necesito dormir dejando este gran presente, quizás algún día lo leas y ya sea pasado, pero mi insomnio guarda tu nombre, mi almohada sabe lo buena mujer que eres y mis audífonos conocen la euforia en la que me cuesta transmitirte que deseo lunas llenas a tu lado.

Eduardo De Abreu Wolfmann.

Punzante del corazón. 

Ataúd de cuarzo.

Silencio en el misterio entre el desprecio y el recuerdo, silencio sepulcral frente a la muerte de un pasado que hoy te hace pagar un precio de rencor y de fobia donde lo que se amo alguna vez hoy ya se odia. Esta es la hoba el tiempo muerto de los que agobian callado en el interior de su memoria, este es el laureo con púas, que decorada y adorna la incomprensible sepultura de rabia-euforia de sonrisas hipócritas y alegrías-amargura que pintan manchas ocultas detrás de las líneas más pulcras.

El campo santo esta tan lleno y vacío estas sólo tu sin un sonido que te escuche que luego flota en las fauces del viento y huye. Este es el día del velorio más dulce como la melodía de arpegio que en un sueño te ruge mientras el desprende el vuelo masgetuoso de una urna; este es el día de la muerte de memorias cándidas donde no hay risa, ni emoción, pero donde tampoco hay tampoco lágrimas, aunque existe una suave tristeza que acaricia una mejilla y quiebra la armonía como la estatua de un ángel sin cabezas, la arena del reloj se acaba, el caudal se seca y el jurado se levanta del estrado las estrellas suben y junto a ellas lo hace el ocaso de un recuerdo blando.

Un susurro en la penumbra del olvido, ¿Cuanto cuestan tus recuerdos? ¿Cuanto pesan las páginas de ese libro caducado que escribimos? Con las viseras marchitas de un terreno baldío, donde no habita sino lo que un día fuimos, valen lo que duela pensar en lo que pudo haber sido, valen lo que cuesta aceptar que ya no están y ya se han ido, quizás su valor es mucho o mucho menos pero siendo ingratos o buenos permanecerán anclados por el tiempo y enterrados porque sólo son recuerdos, pensamientos sin dueños de aquellos leves de un sol que no siento y que se ahogan resentidos entre los brazos de un silencio. Este es el cofre armónico de risas perdidas y sentimientos de soledades turbias, de rencor, compasión, amor, odio y lo más frío del desprecio, aquí se guarda lo que hiciste, lo que debes, lo que amas, lo que amaste, lo que alguna vez sentiste, lo que fuiste, lo que tienes (lo que quisiste tener y no pudiste). El amanecer más claro y el atardecer más triste o los días más complejos junto a las noches más simples; no se muestran pero siempre están ahí perpetuamente simulando que no existe, porque sólo son memorias, sólo es tu pasado es lo que el viento se llevo y permanecerá guardado bajo llave y colocado en un rincón de tu existir, un rincón tan cálido como un amor sin fin, pero tan frío como el paso de la soledad vestida de trapo caminando lentamente y dirigiéndose hacia a ti.



Son sólo recuerdos muertos que sonríen por un canto y se esparcen lento como el tiempo o el dolor de un llanto, son trazos tenues de una vida envueltos por un manto que de conservan muertos y permanecen muertos por siempre muy dentro de ese ataúd de cuarzo.



Chaitanya Mahaprabhu.

Eduardo De Abreu Wolfmann.

Metafórico.




Art: Luis Martinez.